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No perdamos a la Persona mientras desarrollamos al AtletA


En el béisbol juvenil se suele hablar mucho sobre ‘desarrollo de talento’. Hablamos sobre ‘velocidad del bate’, millas por hora de la recta, velocidad en las 60 yardas, etcétera. Pero existe una pregunta mucho más importante: ¿Quién se ocupa de desarrollar a la persona?

 

Porque antes de existir un atleta, existe un ser humano. Un joven que necesita aprender disciplina, que necesita aprender a manejar el fracaso, que necesita desarrollar confianza, que necesita aprender a entrenar cuando nadie lo está mirando.

 

Lamentablemente, en Puerto Rico muchos programas llamados ‘de desarrollo’ comienzan por la competencia. Se enfocan primero en ganar juegos, en ganar torneos, en ganar campeonatos, ganar, ganar.

 

No entienden que, la competencia es el resultado. La PERSONA, el JOVEN, es la causa.

 

Se debe construir de abajo hacia arriba, desde ADENTRO, hacia afuera. Desde la base, el fundamento. Lo que sostiene, y perdura.

 

Primero se desarrolla el CARÁCTER. Luego se desarrolla al atleta, la técnica, la capacidad de juego. Y finalmente se prepara al joven para competir. En ese orden: Carácter. Atleta, Técnica, Juego, Competencia. Esos e llama la ‘Pirámide de Desarrollo’ del Atleta.

 

Inclusive muchas de las organizaciones del béisbol profesional utilizan este método, por lo menos las más exitosas. Y no es casualidad. Se concentran primero en desarrollar al individuo, antes del atleta.

 

Cuando el orden se invierte, muchas veces encontramos atletas talentosos que no saben manejar la adversidad. Jugadores físicamente dotados que se quitan cuando las cosas se ponen difíciles. Prospectos con herramientas excepcionales, pero sin los hábitos necesarios para alcanzar su potencial.

 

Cuando el orden es correcto, ocurre algo diferente. La disciplina sostiene el entrenamiento. El entrenamiento desarrolla las habilidades. Las habilidades mejoran el rendimiento. Y el rendimiento produce resultados.

 

Por eso debemos recordar algo que nunca debería perderse de vista: No perdamos a la Persona mientras desarrollamos al Atleta.

 

Porque los campeonatos duran una temporada. Las estadísticas duran unos años. Pero el carácter acompaña a nuestros jóvenes durante toda la vida. Y al final, los mejores programas no son aquellos que producen más victorias juveniles. Son aquellos que producen mejores personas. Y, como consecuencia, mejores atletas.

 
 
 

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