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Evolución del Béisbol


Cuando crees tener todas las respuestas, te cambian las preguntas (Gilberto Santa Rosa)


La disciplina del béisbol es dinámica, cambiante, compleja. Es por esto por lo que es una de las disciplinas deportivas más difíciles de jugar. Y una de las ‘bellezas’ del juego es que cuando crees tener todas las ‘respuestas’, te cambian las ‘preguntas’.


Estoy convencido de que aquel que intente comparar a jugadores de diferentes generaciones debe ser muy cuidadoso, pulcro y hasta cierto grado polímata. Esto es así, ya que no solamente debería conocer del juego y sus estadísticas, sino también debería tener conocimientos del contexto social y tecnológico en que los jugadores se desenvolvían.


Las estadísticas son indispensables, pero insuficientes cuando se analizan aisladas de su contexto histórico.


Por ejemplo, para la décadas de los 60 y 70, teníamos lanzadores como Miguel Cuéllar, Juan Marichal, Jim Palmer, Mickey Lolich, por decir algunos, que por temporada tenían en promedio de unas 40 a 42 salidas. Y era costumbre que también terminaran lanzando en cada una de ellas. En otras palabras, y utilizando términos del béisbol más recientes, ellos eran iniciadores, relevistas intermedios, acomodadores (setup) y cerradores de sus propios juegos.


Estos lanzadores terminaban lanzando en promedio más de 300 entradas por temporada.


Para la década de los 90, y tomando como ejemplo lanzadores de élite de esos tiempos, como Pedro Martínez, Randy Johnson, Mike Mussina y algunos otros, el número de salidas, juegos completados y entradas lanzadas no se compara con las décadas anteriores. Estos últimos ya tenían el beneficio de relevistas intermedios, ‘setups’, cerradores.


Podría utilizar comparativas similares con los bateadores. Sin embargo, mi punto es: ¿eran estos lanzadores y jugadores menos o más que los actuales? NO. Eran diferentes, en diferentes circunstancias.


Hoy día, un bateador enfrenta lanzadores que desarrollan sus repertorios utilizando tecnologías como TrackMan, Rapsodo, Edgertronic y modelos biomecánicos avanzados. De igual forma, los bateadores modernos utilizan herramientas similares para ajustar sus patrones de movimiento. Las condiciones competitivas han cambiado radicalmente.


Para un ‘fanático’ de los jugadores de Grandes Ligas como mi persona, y del béisbol en general, consciente de lo difícil que es llegar, jugar y demostrar su valía al más alto nivel, con la certeza de que cada uno de ellos merece la admiración del fanático común, vivo con la certeza de que estos atletas son dignos de admirar.


El béisbol evoluciona constantemente. Cambian las reglas, las estrategias, la tecnología y las exigencias físicas del juego. Los grandes jugadores de cada época no fueron mejores ni peores; fueron extraordinarios dentro de las circunstancias que les tocó enfrentar.


Quizás la verdadera grandeza no consiste en comparar generaciones para juzgar quién fue superior, sino en reconocer que cada generación produjo atletas capaces de dominar el juego de su tiempo.


En el momento que mi persona considere que estos atletas NO merecen mi respeto, pues ya es tiempo de cambiar a ser seguidor de otra disciplina o pasatiempos. Que conste que lo menciono con el mayor respeto posible, simplemente utilizando la razón. Si no me gusta algo, pues es momento de cambiar.


El béisbol es evolución. El fanático debe evolucionar también

 
 
 

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