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La falacia de que el prospecto puertorriqueño ‘desarrolla tarde’


Puerto Rico ha producido generaciones de jugadores talentosos. El talento nunca ha sido nuestro problema. Lo preocupante es que seguimos confundiendo COMPETENCIA con DESARROLLO.


No se tiene que ser muy conocedor de alguna ciencia para deducir que, si alguna actividad, la que sea, comienza fuera de tiempo, en esta ocasión tarde, el resultado final que se busca de la misma también será tardío. Cuando en realidad lo que está a destiempo es el ‘INICIO’ de la misma.


Durante años he escuchado la misma falacia de que ‘el jugador puertorriqueño se desarrolla tarde’. Y estoy convencido de que el joven prospecto puertorriqueño TIENE las habilidades y talentos necesarios para que a la edad entre los 16 a 18 años pueda estar demostrando que tiene suficiente potencial de algún día poder estar de manera exitosa a nivel de Grandes Ligas.


Lo que sucede es que, erróneamente, entre los 10 a 14 años de ese prospecto lo que se está buscando en el béisbol juvenil de Puerto Rico es ganar torneos, medallas, viajes, campeonatos internacionales. Se buscan estadísticas impresionantes. Cuando a esa edad es en donde debe estar ocurriendo la etapa más importante en la formación de un prospecto.


A los 10-14 años se están concentrando en competir, cuando se debería estar construyendo, desarrollando habilidades. Es por esto que vemos que a esas edades de adolescencia inicial en Puerto Rico se ganan torneos y competencias internacionales, pero no necesariamente se traduce esto en desarrollo de jugadores de ‘alto nivel’, aptos para el nivel colegial, o profesional, o grandes ligas, que es en donde la mayoría quiere llegar.


No malinterpretemos, la competencia es buena. Pero debe ser una HERRAMIENTA para el desarrollo, no un SUSTITUTO del desarrollo.


Es aquí en donde debemos preguntarnos, ¿estamos usando la competencia para desarrollar jugadores o estamos sacrificando el desarrollo para ganar competencia?

Cuando un niño de 12 años gana un campeonato, todos celebran. Cuando ese mismo joven llega a los 18 años sin las herramientas para competir por una beca o una firma profesional, aquí es que se escucha el ‘desarrolla tarde’.


Y lamentablemente, el béisbol de ‘alto nivel’ no espera. El ‘béisbol organizado’ no está para compensar los errores y las deficiencias de los demás. Si un joven no está listo a los 18 años, busca a quien sí lo está.


Por eso, estoy convencido de que Puerto Rico NO tiene un problema de talento. Tiene un problema de estructura de desarrollo.


La competencia ES IMPORTANTE. Pero el propósito de la competencia juvenil no debería ser producir campeones infantiles. Debería producir adultos preparados para competir al más alto nivel. Y SE PUEDEN HACER AMBAS, si se educa y se entrena para esto.


Los campeonatos infantiles son visibles. Pero el desarrollo verdadero suele ser invisible.

Si queremos más jugadores preparados para el béisbol profesional, universitario o simplemente para la vida, debemos dejar de preguntarnos cuántos torneos ganó un niño de 12 años y comenzar a preguntarnos qué habilidades, hábitos y valores desarrolló durante ese proceso

 
 
 

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